Barbies y juegos bélicos. Articulo en Terra.
Pueden encontrarlo en la web haciendo click aquí.
Según los especialistas el uso excesivo de esta muñeca podría generar un concepto equivocado de la vida, centrado en la extrema delgadez y el poder adquisitivo. Mientras en los niños, las dinámicas agresivas aumentarían el nivel de violencia.
SANTIAGO, marzo 25.- Laura tiene 6 años y desde sus primeros días de vida se fascinó con la elegancia y la belleza de las muñecas Barbie. Por eso, son su regalo predilecto para cada cumpleaños o Navidad, porque a través de ella crea tantas historias fantásticas, que las ha convertido casi en sus mejores amigas, así que cada cual tiene su nombre e incluso su personalidad.
Mientras Diego de 5 años se divierte a más no poder con sus aviones, sus tanques, soldados, y juegos electrónicos alusivos a batallas y guerras. Su papá dice que es algo típico de los niños, celebrando cada vez que su hijo derriba a un contendor en el computador, porque más allá de la diversión que les genera no observan ningún inconveniente en este tipo de distracción.
Sin embargo, el director del Departamento de Pediatría y Cirugía Infantil Occidente de la Facultad de Medicina de la U. de Chile, doctor Nelson A. Vargas, sostiene que hay ciertos juguetes que imponen estereotipos a los niños como, por ejemplo, las Barbies que valoran patrones de belleza específicos que, generalmente, están alejados de la realidad nacional.
“Esta muñeca venden un tipo de belleza longilínea y delgada. Naturalmente, en un país con una epidemia de sobrepeso y obesidad eso puede ser -en alguna medida- bueno. Pero pueden, eventualmente, estimular un trastorno de la conducta alimentaria que en la adolescencia se relacione con el problema de anorexia. Pueden, eventualmente, llevar al mensaje de que los tipos indoamericanos de belleza no son valiosos. Pueden, eventualmente, inducir el mensaje de que es necesario tener muchos zapatos, elementos de belleza, casas y muebles especiales, fomentando el consumismo”, declara.
Y algo similar sucedería con los juguetes bélicos, sobretodo si el niño se centra sólo en ellos: “Los juguetes y los juegos de este tipo mandan un mensaje de valor positivo sobre las conductas más violentas. La violencia existe y no creo que se pueda erradicar fácilmente, pero creo que en la crianza uno debería enfatizar el diálogo, el respeto por los derechos ajenos y educar para la paz. Y los juguetes bélicos no parece contribuir a ello”.
Por lo tanto, pide a los padres poner atención si sus hijos se centran en este tipo de juguetes: “Lo que haría cualquier persona juiciosa es distraer la atención hacia otras muñecas y otros juguetes. Cada objeto tiene un valor y una falla. Los niños aprenden algo de todos y de cada uno. Si la predilección es excesiva se puede insistir constantemente sobre temas como: el amor y la alegría no dependen del aspecto físico, o la felicidad no radica en tener muchos accesorios o bienes”, señala.
Como de igual modo resulta favorable crear nuevas instancias de entretención para los más pequeños: “Probablemente buenos recursos sean fomentar el deporte, el ejercicio físico, el jugar con otros elementos, como crear o dibujar, aprender conductas que emplearán más adelante como el reglamento del tránsito, por ejemplo, y naturalmente, que los niños produzcan sus propios juguetes”, aconseja.
Otras visionesY aunque la postura del doctor Vargas es bastante clara, quisimos consultarte a dos destacados profesionales su opinión al respecto, señalando la psicóloga infanto-juvenil (http://psicologa-infantil.blogspot.com), Marcela Tarifeño, que como todo hecho en la vida, siempre los excesos resultan perjudiciales.
“Si una niña quiere únicamente Barbies y no juega con nada más, ahí sí que hay razón para preocuparse; pero si además tiene libros, pinta, hace puzzles, salta al elástico y juega a las escondidas -por nombrar otras actividades- no es tan terrible. Lo importante es que varíe las actividades”, señala.
Mientras el psicólogo del la Clínica Ambulatoria Dar Salud, Abraham Rosero, postula que lo adecuado sería averiguar cuáles son los sentimientos que generan esa predilección: “Al tener claro cuales son las razones, los padres pueden vincular ese aspecto a las personas, y remplazar la seguridad o compañía que sus hijos pueden sentir con sus muñecos, al regalarles vivencias realizadoras y plenas”, sostiene.
Opinión que es compartida por Tarifeño, quien señala que en caso de existir un gusto excesivo, se debe descubrir qué fantasía es la que desarrolla la niña en sus juegos con la Barbie, para ver la manera de satisfacerlas sanamente en su vida diaria, como mejorar su sociabilidad, su autoimagen y su autoestima en base a sus potencialidades y habilidades, y no tratando de hacerla más parecida al estereotipo. Y lo mismo con los juguetes bélicos, ya que aunque pueden ayudar a descargar un poco de energía, y a desahogar las emociones primarias, el niño se puede confundir y pensar que el modo de resolver los conflictos es siempre peleando o por medio de la fuerza física: “Hay que aclarar siempre que es un juego y que los conflictos en la vida real se solucionan dialogando y llegando a acuerdos donde ambas partes cedan algo”, concluye la especialista. Así que nos queda claro que la mejor recomendación es encontrar el equilibrio perfecto en el uso de estos juguetes, además de instar a los niños a volver a la esencia, porque hay ocasiones en que se divierten mucho más con una caja de cartón imaginando una nave espacial, que con artefactos tan elaborados que pocas posibilidades le otorgan a su inquieta y sagaz imaginación. Periodista: Verónica Lavado
0 comentarios:
Publicar un comentario